¿Qué se necesita para que un lugar lleve el nombre de una persona, viva o ya fallecida, en homenaje o reconocimiento a uno o más logros que haya conseguido?

Quizás de aquí debemos partir para abrir el debate sobre la asignación del nombre de los comerciantes Eloína Inclán y Sergio Vizcarra al tramo de la calle Tercera, de la avenida Obregón a la Kino.

De entrada, el argumento del autor de la propuesta, el regidor de Movimiento Ciudadano (MC), Luis Valtierra, parte de dos consideraciones, según lo ha planteado él mismo en la Comisión de Desarrollo Urbano de Cabildo:

  1. En que la pareja de esposos que lamentablemente falleció a finales de 2017 en un accidente automovilístico, dedicó muchos años de su vida al comercio en el primer cuadro de la ciudad –Cerel, su negocio de miscelánea, envoltura de regalos y decoración es uno de los de mayor tradición en el Centro, específicamente en el callejón Madero y la calle Tercera, y
  2. En que el matrimonio de emprendedores era una pareja muy querida entre los comerciantes del área.

Se trata, indudablemente de dos proposiciones irrefutables.

Sin embargo, el punto aquí es, y retomando el planteamiento inicial, ¿son estas dos consideraciones suficientes para asignarle el nombre “Cerrada Vizcarra Inclán” o “Calle Eloína Inclán” a una vialidad tan importante, e incluso, icónica, de nuestra ciudad?

Por temor a faltar, en un momento dado, a la memoria de la pareja –a quienes, por cierto, tuve el gusto de conocer y tratar-, no quisiera estar en los zapatos de los integrantes de la Comisión de regidores que en breve deberá emitir un veredicto.

Pero como se trata de un asunto de interés público, creo que todos, de alguna u otra manera, estamos obligados a realizar alguna consideración o al menos a tener un punto de vista, personal, si usted quiere, pero punto de vista al fin y al cabo.

En lo particular, coincido con personas como el ex alcalde Sergio García Iñiguez, “El Yeyo”, y otras que han manifestado públicamente su opinión sobre el tema, en el sentido de que no se le debe asignar el nombre de los esposos Vizcarra Inclán, ni cualquier otro, a la calle Tercera, por una razón (recordar también que la Asociación de Escritores de San Luis quiere bautizar el tramo como Abigael Bohórquez): Hasta ahora, la experiencia nos dice que al final del día, la gente le sigue llamando igual a una calle o avenida a la cual le fue modificado su nombre original, y más aquellas que desde su fundación se han llamado de la misma manera.

Por ejemplo, para los sanluisinos, la avenida Carlos G. Calles sigue siendo la Internacional aquí y en china, ¿qué caso tiene entonces realizar ajustes que sólo traerán como consecuencia modificaciones oficiales engorrosas en correspondencia y razones sociales de domicilios?

Quizás, lo más conveniente, si cierto sector de la comunidad considera que la aportación de Eloína y Sergio merece un reconocimiento de esta naturaleza, es buscar alguna calle de nueva creación, de tal forma que la gente se vaya acostumbrando a llamarla de esa manera, exactamente como ocurrió a finales de los 90 con la calzada Benjamín Flores, antes Brecha –que, por cierto, todavía sigue siendo Brecha para un gran sector de la población.

Recordar también que en la época reciente, por iniciativa del Instituto Kino, el Cabildo de ese entonces aprobó cambiar el nombre del tramo de la avenida Zaragoza que va de la calle Tercera a la Cuarta, de Cerrada Zaragoza a Cerrada Vilaseca, y hasta hoy son pocas las personas que se refieren a ella con su nuevo nombre, es más, muchos ni siquiera saben que así se llama ahora.