MEXICO, DF.- “Señor López Obrador, ¡por favor!, ¿quiere que me hinque para que me ayude a buscar a mi hijo?”, le pregunta al Presidente electo María González, cuyo hijo -Andrés también- fue desaparecido hace 7 años en la carretera a Nuevo Laredo.

De pie frente a ella, con gesto serio, las manos en las bolsas del pantalón, Andrés Manuel López Obrador niega con la cabeza y dice: “no”.

“¡No, no te humilles!”, le gritan a María otras madres y padres y esposas e hijos que buscan a sus familiares desaparecidos, secuestrados, asesinados.

Hay casi 40 mil desaparecidos en el País, 22 mil cuerpos sin identificar, más de mil 100 fosas clandestinas y 250 mil desplazados por la violencia, numera Alejandro Encinas.

“Estamos frente a una crisis humanitaria”, resume.

Una parte de esas familias rotas por la violencia asistió al Segundo Diálogo por la Paz, la Verdad y la Justicia. Llevan las fotos de las caras sonrientes de sus familiares. Sus nombres. Mariana. Hugo. Carlos. Selena. Sus vidas. Tez: morena. 16 años, 42 años. Esposo. Hija. Hijo.

Hermana. “Hasta encontrarte”. “¿Dónde estás?”. “Desaparecido”. “Asesinada”. “Secuestrado”. Sus vidas. “Te extraño”.

“Estamos viviendo un dolor que no tiene nombre, y le voy a decir por qué, señor Obrador”, le dice llorando María al Presidente electo. Y le explica:

“Se muere la madre y soy huérfana; se muere el marido y soy viuda; se pierde mi hijo, ¿qué soy? ¿Qué palabra ustedes como autoridad le pueden poner a ese dolor? ¿Qué palabra le pueden poner a un hijo desaparecido? ¡No hay nombre, señor López Obrador!”.

El morenista asegura que comprende el dolor de todos, que él también tiene hijos y sabe lo que significa el amor del padre y la madre.

“Es posiblemente el amor más sublime”, define.